Emergencia Financiera en el Zoológico de Quito y otros centros de cuidado de fauna silvestre del país

El Zoológico de Quito, con 23 años de existencia como centro de rescate animal de especies endémicas en la región como el cóndor o el oso andino, está en una situación de emergencia financiera tras 90 días sin visitas por el COVID-19 y seis meses de emergencia y estado de excepción.

Ubicado en la parroquia de Guayllabamba, a 25 kilómetros de la capital de Ecuador, este zoológico es uno de los de los más grandes del país y hogar de 600 animales, de los que cerca de la mitad llegaron a este centro de rescate como especies víctimas de cacería, tráfico y comercio ilegal o mascotización.

CAMPAÑA DE AYUDA

Un día después de iniciarse la emergencia sanitaria por el coronavirus en Ecuador, el 17 de marzo, la entidad ya pedía en un comunicado donaciones a la ciudadanía para poder subsistir.

Cincuenta días después, esta fundación que dispone de un presupuesto mensual de 90.000 dólares en situación normal, se encuentra a punto de agotar sus ahorros y pide a través de una campaña, denominada Zoolidarízate contribuciones mediante transferencia o la compra anticipada de boletos, para que una vez se levanten las restricciones retornen los visitantes.

Los Zoológicos del país como el Quito zoo se autogestionan a través de la venta de entradas y mecanismos comerciales, explica a Efe su director, Martín Bustamante que además es vicepresidente de la Asociación Ecuatoriana de Zoológicos y Acuarios, antes de lamentar que el modelo financiero de la institución no es sostenible, lo que ya advirtieron antes de la pandemia.

En una situación normal 52 personas trabajaban en el centro a jornada completa, incluidos fines de semana, pero la crisis sanitaria y el toque de queda ha obligado a que en la actualidad haya 22 trabajadores, quince de ellos en el recinto y el resto en oficinas o desde casa.

El Municipio de Quito ayuda en general con infraestructura y ahora ha hecho un proceso de salvataje, aclara Bustamante al revelar que ha favorecido la donación de comida para los animales a través del Rastro Camal, lo que rebaja costos pero no soluciona el problema medular.

ESPECIES ENDÉMICAS

Sin embargo, el director del Zoológico opina que a la institución le ha tocado asumir una responsabilidad, sin ninguna transferencia técnica ni financiera por parte del Estado.

En total, cincuenta instituciones de rescate animal en todo el país reciben unos 3.500 animales al año, pero muchas de ellas como centros privados o fundaciones, como el caso del Zoológico de Quito, sin respaldo estatal para poder atender estos casos, se las ven para salir adelante, censura Bustamante.

El último caso, el de un cóndor macho, encontrado hace dos meses por vecinos de la localidad del Quinche, al este de la capital, gravemente herido por un perdigón.

Tras ser trasladado a un hospital veterinario y luego acogido para cuidados y rehabilitación en el zoológico, el ave logro ser reinsertada al medio natural, todos los gastos de su cuidado fueron asumidos por este centro zoológico, al igual que lo hacen una docena de centros de la red de AEZA que recuperan y dan cuidados a más de 1950 animales anualmente en todo el territorio continental.

Trabajamos como gremio de manera prioritaria con especies nativas del Ecuador, si son endémicas con mayor atención, subraya Bustamante a un tiro de piedra de un habitáculo arbolado donde habita un grupo de trepadores mono ardilla, típicos de la región amazónica.

Además de participar en un proyecto de atención y reinserción del cóndor, insignia de la bandera ecuatoriana, cuenta con otro paralelo para el oso andino, también conocido como de 'anteojos' y especies autóctonas como el tigrillo, el jaguar y tortugas de Galápagos.

Pero el más particular es el olinguito, que lo convierte en el único zoo del mundo con este animal tipificado por la ciencia como nueva especie en 2013.

Justamente las dos hembras de la especie en este zoo han permitido a los investigadores diseñar collares satelitales con los que hoy se rastrean individuos en el noroccidente de Quito, refiere su director.

El Zoológico de Quito y la asociación AEZA esperan que la tormenta escampe pronto para poder recuperar la cotidianidad, así como un cambio de modelo para no volver a encontrarse ante el abismo.

Nuestra Constitución ampara los derechos de la naturaleza, pero eso debe dejar de ser algo nominal, debemos encontrar muestras claras de que la naturaleza tiene sus derechos garantizados, respetados y reparados, concluye Bustamante.