Ecuador, uno de los países más ricos en biodiversidad en el mundo, clama a sus autoridades por la inacción y la falta de una propuesta ante la emergencia

El cierre temporal de alrededor de cincuenta centros que manejan fauna silvestre en el país, se encuentra en una situación de emergencia.
En el Ecuador existen organizaciones zoológicas de cuidado y manejo animal de diferentes tipos: Zoos, Acuarios, Bioparques, Vivariums, Centros de Rescate y de Zoocria con fines de conservación y científicos de Vida Silvestre.
Históricamente estos centros han sido los depósitos de fauna que es traficada ilegalmente en el país o que sufre diferentes tipos de conflictos con el ser humano y que gracias a la gestión, inversión e infraestructura de organizaciones sin fines de lucro, fundaciones, y organizaciones privadas, han apostado el cuidado y recuperación de esta fauna.
Todas estas organizaciones a pequeña y gran escala albergan un total de más de 13.500 animales entre mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces nativos de Ecuador. Además estos centros acogen, brindan primeros auxilios y cuidado aproximadamente a 4.500 animales que se reciben cada año.

Debido a su función de ser centros de rescate, actividad que se hace diariamente y en la que se reciben animales provenientes de decomisos por parte de la policía y autoridades ambientales en horarios extendidos que incluyen feriados, fines de semana, e incluso en tiempos de pandemia. Entre los animales recibidos están cóndores andinos, serpientes, búhos, aves rapaces, primates, tortugas, osos de anteojos entre otros, animales que sufren de los conflictos generados por el ser humano en su hábitat o que son víctimas del tráfico ilegal, y que llegan en muy malas condiciones.

Se estima que entre 8 y 10 animales silvestres son depositados cada día en centros de manejo de fauna del país según datos recopilados por la Asociación Ecuatoriana de Zoológicos, Acuarios y Afines (AEZA, 2020). Todos estos animales bajo la administración del Ministerio del Ambiente como autoridad máxima nacional, son ubicados en los centros bajo la figura legal de custodia temporal, y su entrega generalmente está acompañada de ningún tipo de recurso, medicina o alimento que provenga desde este ente administrador de la vida silvestre.

Para solventar la atención, reparación y cuidado de estos animales en situación muy precaria, varios de estos centros desarrollan una función de rehabilitación de fauna para que esta pueda ser reinsertada en la naturaleza. En promedio el 20% de los animales silvestres rescatados a nivel nacional pueden retornar a su hábitat natural; devolviendo a través de esta labor un gran beneficio para los seres humanos, ya que muchos de estos animales cumplen un papel clave en el mantenimiento de los procesos y cadenas que fortalecen la calidad del ambiente en los diferentes ecosistemas del país, lo que directamente beneficia a la calidad de vida de la sociedad ecuatoriana.

Los procesos de rehabilitación, sumados a los de mantenimientos de crías, madres preñadas, son el mantenimiento de poblaciones de respaldo genético bajo cuidado humano, muchas de ellas, especies amenazadas que formarán parte de programas de conservación de especies emblemáticas estratégicas para el Ecuador y que algunos centros realizan con una visión para el establecimiento de planes de acción de conservación de especies en riesgo de extinción lideradas por el estado. Estos esfuerzos de conservación casi en su totalidad se realizan gracias a la gestión individual y colectiva de los centros para financiar los programas con fondos propios o de cooperación internacional.

El saldo de animales que es dramáticamente alto y que no pueden ser reinsertados debido a los daños, maltratos físicos y psicológicos sufridos se custodian en estos centros a largo plazo (la mayoría de las ocasiones hasta que los animales mueren) sin recibir ningún tipo de apoyo o subsidio para el cuidado permanente desde el organismo máximo responsable de su administración y control.

El apoyo gubernamental a estos centros, no existe, más allá de convertirse en el ente regulador de la tenencia de este tipo de fauna, y emisor de patentes y planes de manejo, es quien entrega en custodia temporal los especímenes. En la mayoría de los casos estos animales se quedarán a cargo del centro de forma definitiva, sin que se reconozca este esfuerzo legalmente.

Debido a la crisis sanitaria COVID19 todos los centros distribuidos a lo largo y ancho del país, hemos cerrado o disminuido nuestras operaciones desde el 15 de marzo. El contingente técnico y económico nos permite mantenernos a puertas cerradas sin el ingreso de taquilla por tal vez en promedio un mes más (fines de Junio 2020).

Estos centros que albergan fauna silvestre diversa manejan costos de manutención variados de acuerdo a la localización, tipo de animales manejados, funciones del centro, tamaño, capacidades instaladas y sus equipos multidisciplinarios de profesionales y técnicos especialistas. Como ejemplo para la realidad ecuatoriana tenemos que la operación de los mismos oscila entre los $6.000USD mensuales para centros pequeños como Paseo de los Monos, Refugio El Edén y los $108.000USD mensuales en el caso del Zoológico de Quito en condiciones normales. Estos centros en algunos casos de manera individual y en otros agrupando a expertos, gestionan e invierten más de 500.000 USD anuales en programas de rehabilitación y cuidado de animales nativos ecuatorianos mediante la contratación de expertos veterinarios, biólogos y científicos dedicados a la recuperación de esta fauna, y que corresponden mayoritariamente a esfuerzos privados.

Los directores y cuerpo técnico de estos centros agrupan alrededor de 250 profesionales entre biólogos, zootecnistas, veterinarios, nutricionistas, educadores ambientales, manejadores de fauna y demás personal de mantenimiento que realizamos un trabajo permanente 365/24/7. Ejemplares de algunos de estos centros forman parte de programas nacionales de emblemáticos de conservación como el del Cóndor Andino, Jaguar, Oso de anteojos, Papagayo de Guayaquil, Cocodrilo de la Costa, Sapos Jambato, Rana Marsupial entre los icónicos.

Después de 180 días de crisis, se han agotado las solicitudes de diálogo, y NO EXISTE un pronunciamiento formal y con hechos de parte del estado ecuatoriano para precautelar por esta fauna que es sujeto de derechos según la Constitución del Ecuador, y para la cual existen penas económicas y penales para quien no la cuide, agreda y vele por ella.
Cada centro realiza sus propios esfuerzos para convocar la ayuda y colaboración de la ciudadanía que ha respondido, pero es obligación de la autoridad ambiental del país a través de su Dirección de Biodiversidad iniciar los diálogos encaminados y proponer estrategias para generar un mecanismo de acción de ahora durante esta crisis y la crisis post covid.

Es hora de que una política de estado visiblemente usada como trampolín político tenga respuestas frente a un gremio que nunca ha solicitado fondos estatales para realizar su actividad que se viene ejerciendo desde hace más de 30 años.

Necesitamos un cambio de trayectoria, que entendamos la complejidad de este problema que lesiona al patrimonio natural que el país posee y que nos encaminemos a planificar estrategias y acciones frente a nuevas crisis y eventos de pandemias u otras emergencias.

Hacemos un llamado a la opinión internacional para que brinde apoyo a nuestras demandas y ejerza presión para que nuestras autoridades consideren que un ecosistema con su biodiversidad enferma y en crisis no albergará una sociedad humana y saludable.